Amado Hijo De Dios:
En nuestro bellísimo planeta tierra existe una infinidad de hombres, de todas las razas y lenguas, con culturas, ideologías y tradiciones diferentes. En el continente americano se encuentra congregada la mayor parte de católicos del mundo entero y hemos sido bendecidos por nuestro Señor Dios por una infinidad de milagros y prodigios desde nuestro antepasados, por citar un ejemplo: la aparición de la Reyna de América “La Virgen de Guadalupe”.
Aun así existen muchos hermanos que no han aceptado el mensaje de salvación de nuestro creador y cuando llega la prueba a sus vidas, su sufrimiento es inmenso pues no saben que existe un Dios que lo único que desea para cada uno de ellos es el bienestar en todos los aspectos, desearían creer pero no pueden pues son esclavos de sus propias palabras.
Hoy es un día hermoso en el cual el Señor nos da de su aliento de vida, y nuevamente es una oportunidad para corregirnos y enmendar el mal que pudiéramos haber hecho, cree en tu corazón firmemente en tu salvador Jesucristo y espera en cada una de sus promesas aun cuando tu razonamiento y el mundo digan lo contrario, tu aférrate al Señor con todas tus fuerzas y ten la seguridad de que Él te hará salir vencedor.
Dile al Señor:
Tu que vives al amparo del altísimo, y habitas a la sombra del Poderoso, di al Señor: <<Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío en ti confió>>
El te librara de la red del cazador, y de la peste mortal;
Te cubrirá con sus plumas, y hallaras refugio bajo sus alas,
Su fidelidad será escudo y coraza.
No temerás los peligros de la noche, ni la flecha que vuela de día ni la peste que avanza en la oscuridad ni la plaga que arrasa al mediodía.
Caerán a tu lado mil y diez mil a tu derecha,
Pero a ti ningún mal te alcanzara.
Con solo abrir los ojos veras el castigo de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio y del altísimo tu defensa.
No te llegara la desgracia, ni la plaga rondara tu tienda,
por que ha ordenado a sus ángeles que te protejan en todos tus caminos.
Ellos te llevaran sobre sus manos, para que tu pie no tropiece en la piedra;
Caminaras sobre serpientes y víboras, pisaras leones y dragones.
Lo librare, porque se aferro a mi, lo protegeré, pues conoce mi nombre; me llamara y yo le responderé, estaré a su lado en la desgracia,
Lo librare y acrecentare su fama;
Lo hare disfrutar de larga vida, y le mostrare mi salvación. (Salmo 91)
En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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